Una nueva explosión de la nave espacial Starship 36 de SpaceX, ocurrida durante pruebas nocturnas el miércoles 18 de junio en Brownsville, Texas, provocó la caída de fragmentos del cohete en territorio mexicano, específicamente en zonas cercanas a Matamoros, Tamaulipas.
Así lo denunció Jesús Elías Ibarra Rodríguez, representante de la organización Conibio Global A.C.
Según Ibarra Rodríguez, pescadores de la zona de La Burrita, ubicada a 500 metros de una base alterna de SpaceX, reportaron la presencia de restos del cohete, algunos del tamaño de un vehículo, a orillas del río Bravo. El activista alertó sobre la posibilidad de que otros fragmentos más pequeños hayan caído directamente en el río, con el consiguiente riesgo de contaminación marina en el Golfo de México.
La explosión, que SpaceX atribuyó a un percance en su Starbase en el condado de Cameron, Texas, ocurrió en realidad, según la denuncia, en el Centro de Pruebas de Massey, situado a orillas del río Bravo. Tras el estallido, se observaron en el lado mexicano fragmentos cilíndricos de entre uno y dos metros de largo, así como estructuras metálicas semicurvas, de colores negro y blanco, característicos de las naves Starship de SpaceX. Estos restos se encontraron tanto en el río Bravo como en campos de cultivo y pastoreo del municipio de Matamoros.
Conibio Global A.C. denuncia la falta de respuesta y acciones de limpieza o acordonamiento de la zona por parte de las autoridades estadounidenses o mexicanas tras el incidente. La organización expresa su preocupación por el impacto ambiental y la seguridad de la población ante la dispersión de materiales potencialmente tóxicos.












