Tras la reunión entre las autoridades de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Agricultura) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) que incluyó a la presidenta Claudia Sheinbaum, el USDA aseguró que aún no se contempla la reapertura de la frontera entre ambos países.
Brooke Rollins, titular de este organismo, confirmó estar de acuerdo con los esfuerzos realizados por México, sin embargo estos aún no son suficientes para restablecer el comercio de bovinos en pie, debido a la amenaza del Gusano Barrenador del Ganado (GBG).
«Quiero tener la plena seguridad de que hemos revisado todos los detalles, de que comprendemos cada matiz y de que estamos utilizando todas las herramientas a nuestro alcance», añadió la funcionaria estadounidense.
La plaga avanza hacia el norte del país
De acuerdo con Rollins, la reapertura no se ha logrado debido a los once casos de GBG que se han registrado en las entidades del norte de México en los últimas semanas, los cuales fueron tratados, contenidos y cerrados,
Pese a ello, las autoridades estadounidenses buscan que no haya ninguna incidencia cerca de su frontera, ya que amenaza la sanidad de la ganadería de Texas, una industria valuada en 1,800 millones de dólares.
Medidas conjuntas para detener esta plaga
Desde el inicio de la emergencia sanitaria por el GBG en noviembre de 2024, la frontera entre México y EE. UU. se ha cerrado al comercio en varias ocasiones, pese a los esfuerzos en vigilancia, bioseguridad y negociación que se han realizado desde ambos países.
En esta ocasión y tras la reunión con las autoridades mexicanas, incluida la presidenta Claudia Sheinbaum, Brooke Rollins no compartió un plazo para la reanudación de las exportaciones, argumentando que esta situación aún se debe debatir con los funcionarios estadounidenses y ser analizada por el presidente, Donald Trump.
De acuerdo con grupos ganaderos de Chiapas, la diseminación del GBG ha sido exacerbada en México debido al tráfico ilegal de bovinos desde Guatemala, Honduras, Nicaragua y otros países de Centroamérica. Rollins aseguró que el USDA investigaría más el asunto, al mismo tiempo, confirmó que las autoridades mexicanas habían implementado mejores puntos de control para atender el problema.
El cierre más prolongado desde el inicio del brote
La falta de exportación de bovinos en pie mexicanos hacia Estados Unidos ha causado efectos negativos para ambas economías, ya que el precio de la carne de res en EE. UU. se ha elevado a máximos históricos y el hato nacional en mínimos nunca antes vistos.
Sin embargo, Rollins aseguró que los costos de los cárnicos no son un factor que se considere para la reapertura de la frontera con México y agregó que no comprometería la seguridad de la ganadería estadounidense con decisiones prematuras.












