Los Obispos de Venezuela desean comunicar “un mensaje de esperanza” a sus conciudadanos en medio de “las inquietudes y temores” que genera la situación nacional, especialmente luego de la operación militar estadounidense que permitió la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el pasado 3 de enero.
A través de una nueva Exhortación Apostólica, titulada Despuntará tu luz como la aurora (Is. 58, 8), el episcopado sintetiza las reflexiones de su CXXV Asamblea Ordinaria Plenaria, que se celebró del 4 al 9 de febrero en Caracas.
En este documento, los obispos tomaron las palabras del Papa León XIV durante el rezo del Ángelus del 4 de enero de 2026, con las que aseguró que “el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz”.
Cercanía y solidaridad con los presos políticos y sus familiares
Los obispos venezolanos remarcaron que la realidad del país se ha caracterizado en los últimos años por una gran crisis económica, social y política, dentro de la que han cobrado especial relevancia “las violaciones de derechos humanos y ciudadanos, entre ellos, la libertad de expresión y el derecho al debido proceso y defensa”.
En ese sentido, ratificaron “su cercanía y solidaridad” con los más de 600 presos políticos que existen hoy en Venezuela y con sus familiares. El episcopado califica las cientos de liberaciones ocurridas desde el 3 de enero como “un signo positivo” y solicitaron “la plena liberación” de los que aún quedan detenidos y de quienes salieron de las cárceles con medidas cautelares.
“Seguimos con interés la propuesta y el camino de aprobación de una ley de amnistía general, que necesariamente debe ser amplia e inclusiva, fruto de una extensa consulta a todos los sectores de la sociedad civil. Sería un paso importante para emprender el largo y difícil camino de la reconciliación nacional y el restablecimiento de la convivencia social y democrática”, aseguró el episcopado.
Además, se unieron a la exigencia de diversos sectores de la sociedad venezolana para que se deroguen las leyes “que coartan los derechos fundamentales consagrados en la Constitución Nacional y los Convenios Internacionales”, sobre todo las referentes a la libertad de expresión.
Una vez más, los obispos recordaron que la soberanía popular, expresada en el resultado de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, fue desconocida por el sistema chavista.
Las consecuencias de esto alcanzaron su culmen con la captura de Maduro que, aunque algunos han interpretado como una violación del derecho internacional, otros estiman que abre “caminos para lograr la democratización del país”, señalan los prelados.
“Venezuela desde hace varios años ha sufrido la injerencia indebida de factores externos que han afectado seriamente la soberanía”, dijeron, llamando a los actores estatales a tomar las acciones necesarias para “garantizar la soberanía y la autodeterminación sobre nuestro destino”.
Construir el futuro con especial atención a los más pobres
Para construir un futuro de justicia y paz, los obispos indicaron que es necesario alcanzar una reconciliación nacional en la que los ciudadanos puedan identificarse “como un solo pueblo, que vuelva a ser un lugar de oportunidades de progreso y felicidad, especialmente
para los más pobres”.
“Debemos fortalecer la familia como lugar primordial del desarrollo integral de las personas y la sociedad, y superar las barreras que nos impiden construir la realidad del nosotros nacional con la participación e inclusión de todos los sectores del país”, aseguraron.
“Es necesario promover espacios de diálogo que conduzcan a un gran acuerdo nacional
sobre el futuro que queremos construir”, añadieron.
Un aspecto fundamental para lograr este cometido, dicen los prelados, es superar el “empobrecimiento que hoy azota a un porcentaje mayoritario de la población” y que ha sido una de las grandes causas del éxodo de millones de venezolanos.
Para contribuir a alcanzar este objetivo, recordaron el compromiso de la Iglesia Católica en sus diversas instancias para ser un espacio y un ente que fomente el “encuentro, escucha y
acompañamiento” y que genere “signos claros y creíbles de fraternidad y reconciliación”.
“Invitamos a todos a encontrar en la oración cotidiana, luz y fortaleza para enfrentar
con decisión la coyuntura que hoy vivimos”, concluyeron, pidiendo a los venezolanos intensificar sus obras de piedad durante la Cuaresma.












